Libro semanal #5 · Para las horas de espera junto a alguien que amas
El pasillo
«Un libro para quien espera, sin saber todavía cómo va a terminar esta noche.»
Si estás esperando noticias de alguien que amas —una madre, un padre, un hijo, una pareja, un amigo— este libro no te va a decir que todo va a estar bien, ni que si tuvieras más fe la cosa cambiaría. Se queda contigo en el pasillo, que es donde estás.
Escrito por José Martínez
Sin correo. Sin registro. Sin letra pequeña. Es tuyo.
Nadie te puede decir cómo va a terminar esta noche.
Un salmo que pregunta «¿hasta cuándo?» y nunca recibe respuesta. Un hombre que pidió tres veces que le quitaran su dolor, y no se lo quitaron. Enfermeras que escribieron un cuaderno durante cuarenta días por si su paciente despertaba.
Cinco capítulos para las horas que no se acaban.
Qué vas a encontrar
Cinco pasajes antiguos y cinco historias reales, para las horas de espera.
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El umbral
«¿Hasta cuándo?», pregunta el salmo. Y no recibe respuesta.
Reclamar también es rezar. Empezar donde de verdad estás.
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La vigilia
A los que amaba solo les pidió quedarse despiertos con él.
Se durmieron. Y no los condenó por eso.
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Qué pedir cuando no sabes qué pedir
Pablo pidió tres veces que le quitaran la espina.
No se la quitaron. Eso también está en la Biblia.
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El cruce
«Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo».
Compañía dentro del cruce. No promesa de evitarlo.
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El guardián que no duerme
Alguien vela mientras tú necesitas dormir.
Descansar no es abandonar a nadie.
Escrito para leerse de madrugada
En un pasillo, en el celular, por alguien que lleva días sin dormir bien.
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Sin culpa, nunca
Aquí nadie insinúa que la salud de quien amas dependa de tu fe, de tu actitud o de cuánto ores.
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Para cualquier vínculo
Una madre, un padre, un hijo, una pareja, un hermano, un amigo. Si estás esperando por alguien, este libro es para ti.
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Los pensamientos que nadie confiesa
Un capítulo entero para el cansancio, la ambivalencia y la culpa que aparecen en toda espera larga, y que casi nadie se atreve a decir en voz alta.
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Una oración para las tres de la mañana
Sencilla, sin lenguaje de ninguna denominación, para cuando ya no quedan palabras propias.
Quién lo escribió
José Martínez escribe desde el mismo lugar en que está el lector. No promete milagros; comparte lo que a él lo sostuvo.
No sé cómo va a terminar esta noche.
Sé que no tienes que atravesarla en soledad.
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